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13ª Etapa

Pettachi se pasea por Málaga

El Telekom (ahora T-Mobile) es, seguramente, el equipo que mejor representa a su país de origen, Alemania. Es un conjunto ordenado y disciplinado, también obstinado, como buen equipo alemán. Sus corredores escuchan, callan, aceptan, obedecen y trabajan con una persistencia ejemplar. Siempre lo han hecho así y lo siguen haciendo aunque las cosas hayan cambiado bastante últimamente. Emplearse a fondo tenía su sentido cuando disfrutaban de Bjarne Riis, ganador del Tour de Francia en 1996, de Jan Ullrich, primero en el Tour de Francia de 1997, o de Erik Zabel, el esprinter que les ha dado entre otras victorias, 12 etapas en el Tour de Francia, 5 etapas en la Vuelta Ciclista a España, 4 Milán-San Remo, 3 Campeonatos de Alemania, 2 Paris-Tours, una Amstel Gold Race, otra Hew Cyclassic... así hasta un total de 155 triunfos. Pero, ahora, Bjarne Riis dirige el poderoso CSC, equipo en el que milita Ivan Basso, contra quién han tenido que luchar con todas sus fuerzas Andreas Kloden y Jan Ullrich para que, finalmente, Kloden lograra el segundo puesto en el Tour de Francia. Jan Ullrich ya no es aquel jovencito pecoso y tímido que asombró al mundo en el Tour de Francia de 1997. Y Erik Zabel, ha ganado en otras disciplinas, pero ha perdido velocidad, algo que le impide imponerse como acostumbraba. Pese a todo, el T-Mobile, sigue trabajando sin desmayo allí donde corre, excepto en la Vuelta Ciclista a España en la que quedó diezmado (tan sólo siguen cuatro corredores) a causa de una gastroenteritis que sufrieron la mayoría de los integrantes del equipo en la primera semana.

Perfil de la decimotercera etapa

Pero hay equipos que le han cogido el relevo y están cometiendo punto por punto todos los defectos del equipo alemán. Si no fuera porque Bingen Fernández, Daniel Atienza, Luis Pérez, Matthew White, Cedric Vasseur y Guido Trentin llevan un esponsor diferente (el Cofidis francés), parecerían compañeros de Erik Zabel o de Alessandro Petacchi, sin duda los dos esprinters más rápidos del pelotón de la Vuelta Ciclista a España. Sin embargo son los compañeros de Stuart O?Grady, un gran corredor australiano, regular y con muy buen palmarés (dos etapas del Tour de Francia y la Hew Cyclassic Cup, entre otras muchas victorias), pero que por mucho que lo intenten no puede imponerse en los esprints de la Vuelta Ciclista a España. Se ha clasificado ocho veces entre los diez primeros, pero le falta el punto decisivo para ganar.

Su director, Francis Van Londersele, debe ser un tipo tozudo. Pese a todas las malas noticias que recibe en la Vuelta a España, sigue empeñado en creer que tiene al mejor esprinter del pelotón, un corredor, que aunque sea rápido, jamás ha ganado un esprint masivo en ninguna de las tres grandes vueltas. Pero la terquedad de Van Londersele no tiene ojos, no ve la realidad. Para el año que viene ha fichado a Jans Koerts, un buen esprinter holandés que este año ha militado en el Chocolades Jacques belga y con un palmarés repleto de pequeñas carreras o Kermeses, pero en el que se dejan notar victorias importantes. De hecho, no lo ha fichado para que sea su primer esprinter, sino como lanzador de Stuart O'Grady, labor que ya realizó para Robert McEwen en el Lotto belga o para Jean Paul Van Poppel en el poderoso PDM de los principios de los 90. Parece una apuesta arriesgada, dado que O'Grady se desenvuelve mucho mejor en grupos con escasez de esprinters puros que en esprints masivos, hecho que está demostrando con total claridad esta Vuelta Ciclista a España.

Van Londersele piensa de otra forma. Viendo trabajar ayer a su equipo, el Cofidis, se podía pensar que Alessandro Petacchi había abandonado la carrera. Es difícil entender como pudo realizar el Cofidis la labor que le correspondía por completo al Fassa Bortolo de Petacchi, el mejor esprinter del mundo en la actualidad. Fue el Cofidis quien echó abajo la escapada que se había formado en el kilómetro 40 con Kevin Hulsmans, Kevin De Weert, Hebert Gutiérrez y Josep Jufre, y fueron ellos los que facilitaron que los hombres de Petacchi llegaran pletóricos a los últimos tres kilómetros, los más importantes en un esprint.

A Alessandro Petacchi le convienen los esprints limpios, sin corredores que le agobien en los últimos metros y sin nadie que le dispute la posición privilegiada que ocupa en el pelotón. Todo lo consigue gracias a sus compañeros, que trabajan como una máquina perfecta. Por tanto, la clave está en provocar el cansancio de sus compañeros haciéndoles trabajar en la mayor parte de la etapa, cosa que ayer realizó el Cofidis, y así les fue. Si Petacchi cuenta con sus lanzadores en la última recta no hay nada que hacer, como se ha visto en numerosas ocasiones. Hay que provocar un esprint sin control, con ataques constantes que ocasionen movimiento en el pelotón, un esprint técnico, anárquico. Si Petacchi se queda sin lanzador, la pantalla que lo protege del viento, se queda sin aire y sin referencia, algo que le agobia mucho y circunstancia que le podría llevar a cometer algún error, momento en el que las opciones de otros corredores, O'Grady entre otros, ganarían enteros.

De todas formas es muy difícil batir a un corredor tan superior al resto, y seguramente, seguirá paseándose tan cómodo como ayer en Málaga.

Acceso a la Clasificación de la etapa

Acceso a la Clasificación General

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