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20ª Etapa

Santi Pérez se convence de que puede ganar la Vuelta a España

La Vuelta Ciclista a España se encuentra un año más al rojo vivo gracias a una nueva exhibición de Santi Pérez, que sacó 30 segundos de ventaja en la meta de Navacerrada a Roberto Heras, que una vez más mostró signos inequívocos de encontrarse sin un gramo de fuerza, algo que puede resultar falta para sus intereses en la contrarreloj de hoy en Madrid.

Navacerrada, un puerto de 9 kilómetros y una pendiente media que no llega al 7 %, cobró ayer una importancia de jamás ha tenido pues no se recuerda que nunca haya jugado un papel tan decisivo. Se sabía que Santi Pérez es en estos momentos el hombre más fuerte del pelotón aunque la clasificación General diga lo contrario, y era una evidencia que Roberto Heras se mantenía en la primera posición por su experiencia y por los errores que había cometido Santi Pérez, hasta hace poco un modesto ciclista que jamás había soñado con ganar la Vuelta a España.

Perfil de la vigésima etapa

Hasta la etapa de ayer Santi Pérez no había atacado con seriedad a Roberto Heras, creía que era una misión imposible para él, corredor que había acudido a la Vuelta a España, corto de forma y con el objetivo único de ayudar a Tyler Hamilton y a Oscar Sevilla, los dos jefes de fila del equipo Phonak. En Calar Alto, donde en poco más de dos kilómetros fue capaz de reducir su desventaja sobre Roberto Heras en casi 30 segundos, aguardó demasiado tiempo a rueda de Francisco Mancebo. En La Covatilla se encontró con la sorpresa de que Roberto Heras se quedó de su rueda sin que hubiera hecho esfuerzo alguno para ello. En esas dos etapas se vio con claridad que a Santi Pérez le faltaba la mentalidad del ganador, del ciclista que se cree superior al resto. Seguía con la humildad que aún le caracteriza, no se creía con derecho a aguar la fiesta a un ciclista que estaba a punto de ganar su tercera Vuelta a España.

Pero Álvaro Pino, su director que tampoco confiaba en él ni antes ni durante la Vuelta a España pues le ordenó que no disputara la contrarreloj de Almussafes (perdió 3 minutos y 29 segundos) porque al día siguiente tenía que ayudar a Hamilton y Sevilla, se dio cuenta en La Covatilla que tiene una oportunidad única de ganar la Vuelta a España si es que convence a su pupilo de que realmente lo puede conseguir. Y según se vio ayer en Navacerrada parece que lo ha convencido. Santi Pérez atacó como nunca antes lo había hecho, apareció por un lado de la carretera con su pedalada suave dispuesto a destrozar la carrera. Su primer cambio de ritmo no fue suficiente para descolgar a Roberto Heras, el único que pudo responder, no sin dificultades, al ataque del corredor asturiano. Pero la diferencia entre uno y otro era monumental. Santi Pérez pedaleaba elegante y eficaz, apenas una mueca de sufrimiento en su cara, impasible, con el cuerpo rígido y tan sólo con el movimiento de sus finas piernas, llenas de fuerza, moviendo con alegría un plato grande que arrastraba un desarrollo imposible para el resto. Llegaba a su oído la voz de Álvaro Pino, su director, que le alentaba para que no cediera en su intento y le hacía ver que el objetivo era factible y estaba cerca de conseguirlo, porque Roberto Heras no era el Roberto Heras de Calar Alto.

Roberto Heras no conseguía disimular su debilidad, ni sus gafas ocultaban su mirada triste, ni su pedalada, obligada y cansina, su impotencia. Era todo gesto, muecas, movimientos bruscos a los que no está acostumbrado. El ácido láctico amenazaba con estallar de un momento a otro su enjuto cuerpo, más pesado que nunca, imposible de arrastrarlo por dos alambres a los que ya no les llegaba la corriente. Era, tan sólo, cuestión de tiempo como bien sabía su director, Manolo Saiz que le animaba con la voz quebrada, casi a punto de la desesperación.

Pero también lo sabía Álvaro Pino, que obligó a Santi Pérez a persistir en su objetivo, a insistir en su intento. Llevaba el asturiano dos kilómetros a mil por hora (había atacado a falta de cuatro kilómetros), cuando de repente Roberto Heras se sentó en el sillín para no levantarse más, hizo crack! Allí se quedó viendo desaparecer a Santi Pérez, que se presentó en meta, donde su compañero de equipo Quique Gutiérrez logró la cuarta victoria para el equipo, con 30 segundos de ventaja y con la convicción que hoy puede ganar la Vuelta a España.

Acceso a la Clasificación de la etapa

Acceso a la Clasificación General

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