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Somarriba se estrella en el llano

En cuanto vio el recorrido de Bardolino, Joane Somarriba, Campeona del Mundo el año pasado en Hamilton, Canadá, quedó totalmente decepcionada. La ciclista vizcaína detesta los recorridos sin repechos, sin cuestas que hagan sufrir a corredoras más fuertes y potentes que ella. Se dio cuenta en seguida que en un circuito que sólo presentaba alguna dificultad en la primera mitad, sería imposible igualar la hazaña del año pasado en Hamilton. No se equivocó. Conoce perfectamente sus virtudes y sus defectos, y también los de sus adversarias, que se jactaban de lo que habían visto en los alrededores del precioso Lago de Garda. Un comienzo con algún que otro repecho en los que no perderían mucho tiempo, y una segunda parte en la que las corredoras de mucha potencia podrían rodar como aviones.

Los tiempos marcados en los hitos intermedios confirmaron punto por punto todos los presagios de Joane Somarriba. KarinEn el kilómetro 11,8 del recorrido Karin Thurig, una corredora suiza de 32 años, dos veces Campeona del Mundo de Duathlon, y que sólo prepara las pruebas cronometradas en las que hasta ayer había logrado sendas medallas de Bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y en los Campeonatos del Mundo de Zolder (Bélgica) 2002, marcó el mejor tiempo. Aventajó en 16 segundos a Joane Somarriba, que fue segunda; en 22 segundos a la rusa Zoulfia Zabirova, campeona del Mundo en Zolder 2002 y medalla de Bronce el año pasado en Hamilton; y en 23 a la alemana Judith Arndt.

JudithLa corredora alemana, de 28 años, había tenido un comportamiento irregular en los Juego Olímpicos de Atenas. Se clasificó en undécima posición en la contrarreloj, un puesto decepcionante para una corredora que el año pasado fue Subcampeona del Mundo de la especialidad a 11 segundos de Joane Somarriba. Sin embargo, en la prueba de fondo en ruta de Atenas, fue, sin duda, la corredora más fuerte del pelotón pero malgastó absurdamente su potencial facilitanto la victoria de la australiana Sara Carrigan.

JoaneJoane Somarriba estaba en tiempos de medalla. Confirmaba así que se había impuesto al duro golpe que supuso el revés de los Juegos Olímpicos de Atenas, donde tan sólo pudo clasificarse en una discreta séptima plaza, lejos de los puestos que le corresponden. Sus entrenamientos durante todo el mes de septiembre, parte de los cuales los ha realizado en los Pirineos, en altitud, habían dado su fruto. O eso parecía. Pero a partir de ese punto kilométrico, las cosas cambiaron radicalmente. Desaparecieron los repechos, aliados imprescindibles para la corredora vasca, y allí se desvanecieron todas las opciones de medalla. Joane, se tumbaba prácticamente sobre la barra de la bicicleta para mejorar su aerodinámica, se concentraba en la cadencia, exigía el máximo a sus músculos, pero le faltaba lo más importante, la potencia para arrastrar grandes desarrollos. Lo que en las subidas le resulta sencillo y trivial, se convirtió en un ejercicio imposible en el llano. Ahí están los tiempos para confirmarlo. Pasó del segundo puesto a mitad de carrera, al cuarto puesto al final, de perder 16 segundos, a un minuto y 15 segundos en meta. Un mundo.

Joane Somarriba estaba destrozada al termino de la carrera: Estoy decepcionada porque el cuarto puesto siempre es ingrato, pero a alguien le tiene que tocas y esta vez ha sido a mí. Por lo menos, no me ha pasado como en Zolder que me había hecho ilusiones y lo perdí por centésimas. Ayer pase una mala tarde, por culpa de un principio de resfriado, y esta mañana incluso tenía fiebre, pero no quiero que esto sea una excusa. He salido muy bien, después de calentar bastante, y en la subida iba con cadencia, pero después de coronar, no movía desarrollos y he ido a menos. Además, la crono se me ha hecho muy larga, porque no veía los paneles que indicaban cuanto quedaba para la meta. En esta parte, no sólo yo he ido a menos, sino que todas las rodadoras como Thurig, Zabirova o Arndt iban a más, porque les convenía el terreno, y no sé que ha pesado más si que les favorecía a ellas, o que yo iba a menos. Me da pena porque llegaba muy bien, con muchas ganas, pero esto es así y ahora sólo pido no que me recupere, que no se si va a ser posible, sino que no vaya a más. Por lo demás, estoy satisfecha porque lo he dado todo, aunque no ha podido ser.

El sábado tendrá la oportunidad de desquitarse del disgusto de la contrarreloj en la prueba de fondo en ruta

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